Una familia es como una empresa

A la hora de organizarme parto de una premisa: una familia es como una empresa.

(Inciso: cuando hablo de familia, me refiero a todas las posibilidades que se nos puedan imaginar; hombre-mujer, hombre-hombre, mujer-mujer, familias monoparentales o monomarentales, casadas, sin casar…).

En una familia, como en las empresas, hay un balance. Hay que decidir, entre otras cosas, si tener piso en propiedad o alquiler, comprar vehículo o hacer uso de él mediante renting o leasing, dónde invertir los ahorros,…

En una familia, como en las empresas, hay una cuenta de resultados. Por un lado están los ingresos (salarios, otras rentas de capital,…), y por otro, los gastos.

En una familia, como en las empresas, hay una serie de procesos que rigen la vida diaria. Está la función de producción (por ejemplo, cocinar lo que se desayuna, come y cena). La de aprovisionamientos (compras de comida, elementos de aseo, limpieza,…). La de mantenimiento (lavadoras, planchado…)… Se pueden hacer todos estos procesos dentro de casa y de la empresa, o se pueden subcontratar.

Hay varias carreras universitarias relacionadas con la gestión empresarial: Administración y Dirección de Empresas, Derecho, Ingenierías varias,… Después de acabar la carrera hay un mundo infinito de cursos post-grado.

Con todo ello cuesta mucho sacar una compañía adelante y hacerla competitiva. No hay más que ver la cantidad de compañías que cierran cada año.

Si vamos al ámbito familiar veremos que hay muchísimas publicaciones sobre relaciones de pareja o crianza y educación de nuestros hijos. Hay también muchas publicaciones sobre organización (elaboración de un presupuesto doméstico, app-s para controlar nuestras finanzas,…).

Sin embargo, echo en falta una visión global de lo que supone una familia como proyecto de vida (algo sobre lo que sí existe una extensa literatura en el ámbito empresarial). Posiblemente sea porque en el ámbito familiar no tenemos la obligación de presentar ante el registro mercantil nuestros balances, cuentas de resultados,…

Una compañía competitiva hoy se articula en torno a lo que se llama “Proyecto de Empresa”, que de forma resumida se concreta en los dos “triángulos mágicos”:

  • Visión-Misión-Valores
  • Principios culturales-Variables clave-Objetivos

Todo ello queda envuelto por la Reflexión Estratégica. Se representa según el siguiente gráfico.

Vamos a centrarnos, de manera rápida y sencilla, en el primer triángulo, que significa definir lo que queremos ser (Visión) a partir de lo que hoy somos y sabemos hacer (Misión) de acuerdo a un comportamiento determinado (Valores).

Las empresas suelen fracasar, en líneas generales, por tres grandes motivos:

  • Tienen mal definida su Visión
  • Las personas que la dirigen no saben evolucionar en sus roles según va pasando el tiempo y crece el tamaño de la organización (si no crece con el transcurrir de los años, mal asunto)
  • Tienen malos procesos de funcionamiento, lo que les lleva a ser ineficaces (servir mal a su mercado) e ineficientes (soportan costes económicos y de otro tipo superiores a lo que les correspondería).

¿Hay que ponerse a definir todas estas cosas en casa?

Decía en la pestaña “Empieza aquí” que llevar una casa exige “mucho esfuerzo, planificación, disciplina, orden, flexibilidad, y lo más importante, mucha alegría y muy buen humor”.

No hay que ser un “cabeza cuadrada” y ponerse a dibujar triángulos y a hacer definiciones sobre el futuro con tu pareja (porque, entre otras cosas, igual se asusta, sale corriendo y no vuelves a ver a esa persona en tu vida).

Pero sí es muy recomendable dejar definidas aquellas cosas que sean importantes para cada miembro: dónde vivir, régimen de la unión, hijos sí o no, pautas de organización en casa,…

Todo ello con flexibilidad. Porque puedes tener una idea de cómo quieres que sea tu vida y tu futuro, pero hay hechos imprevistos y muchas circunstancias que escapan a nuestro control y evidentemente, hay que adaptarse a ello. Ahí es donde no se puede ser rígido en el comportamiento. Y la convivencia exige también altas dosis de generosidad.

Cuando se tiene la suerte de tener buena compañía en la vida te das cuenta de que 1+1 es mucho más que 2. Los fracasos de pareja, como en las empresas, tienen también las mismas tres grandes causas:

  1. No compartir una visión de un futuro en común
  2. No adaptarse al nuevo papel que demanda la evolución de la familia (por ejemplo, cuando te conviertes en padre o madre hay un cambio significativo que introduce en nuestra vida un nuevo rol a desempeñar, con todo lo que ello conlleva)
  3. Tener mal organizados los procesos de casa (las tareas domésticas), lo que genera conflictos y tensiones que erosionan la convivencia diaria

Dejo fuera de esta reflexión todo lo relacionado con los condicionantes del amor, la atracción física… Evidentemente, es algo fundamental y básico en toda relación, pero parto de la base de que cuando hay una unión es porque existe previamente ese amor o esa atracción. Hay muchas publicaciones que tratan esta temática, por lo que no voy a profundizar mucho en ello.

Por eso, en este blog, vamos a centrarnos en esos tres puntos. La organización de los procesos de la casa, cómo pensar a largo plazo (y equilibrarlo con el corto), cómo enfocar la educación de nuestros hijos,… Vas a ver cómo es relativamente sencillo tener cierto orden de funcionamiento, de manera que nuestra vida diaria sea más agradable y se eliminen fuentes de conflictos innecesarios que erosionan la convivencia. ¿Quieres saber más? Pues entonces, ¡pincha aquí!

Y para cerrar este post, y hablando de lo maravilloso que es tener una buena compañía para el viaje de la vida, qué mejor que esta canción de Queen (“You are my best friend”), que dice, entre otras cosas:

“You are the first one

when things turn out bad

you know I´ll never be lonely

You´re my only one

And I love

The things that you do

You´re my best friend”

Enjoy!!

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